Créeme, no tiene nada que ver contigo.

 Es increíble como el egoísmo nos vuelve ciegos… Tenemos ojos pero no queremos ver lo que no nos favorece. Ponemos filtros. He llegado a pensar que somos seres interesados, un poco más que interesantes aunque siempre lo neguemos.  

 Nos interesa estar bien, cueste lo que cueste. Muchas veces nos enojamos porque no nos responden las llamadas, sin saber por qué no las responden. De repente la otra persona está cenando y no le gusta utilizar el celular mientras lo hace, porque se cuida y no quiere tocar algo tan infectado al mismo tiempo que se lleva un bocado a la boca. O quizás la razón es más emocional y no quiere interrumpir una grata velada con la persona con quien está. O puede que no esté comiendo, sino conversando y sabe que es de mala educación interrumpir a la otra persona por contestar una llamada poco urgente. O tal vez, no se le da la gana contestar porque no se le antoja hablar con nadie, no contigo, con nadie.  

 Pero entonces lo tomamos personal, “¡Qué rudeza!”. No tiene nada que ver contigo, a menos que sepas que tiene que ver contigo por algo que TÚ hiciste o por algún malentendido sin resolver. De lo contrario, créeme que NO TIENE NADA QUE VER CONTIGO. 

 “¿Por qué no me quiere ver?” preguntamos cuando te dicen NO a una invitación a salir. Seguramente si te quiere ver, pero ya tiene planes. O no te quiere ver, o tal vez si pero tiene otras prioridades. O tal vez está triste y quiere hundirse en su sentimiento de culpa toda la tarde. Créeme, NO TIENE NADA QUE VER CONTIGO. 

 Ser egoístas nos ha cerrado en una idea paradójica en la cual asumimos que todo el mundo es rudo, está enojado con nosotros y cada vez somos menos comprensivos, menos tolerantes y caemos en la imprudencia de pensar únicamente en el YO. Está bien, a veces es bueno hacerlo, yo lo hago todo el tiempo. Pero ¿ser egoístas funciona? 

 Claro, funciona. Entonces ocurre que todo te lo tomas personal, todos te evitan, todos te responden mal, nadie piensa en ti y en cómo te estás sintiendo. Qué terrible, todos se vuelven “una mierda” contigo y no les importas. Y a todo esto, te recuerdo que NO TIENE NADA QUE VER CONTIGO.  

 Tu egoísmo tiene que ver todo contigo y nada con la otra persona. La manera en la que quieras ver las cosas siempre será TÚ decisión. No involucra a otra persona “siendo una mierda” contigo. Muchas personas lo serán, por supuesto. Pero creo que todos tenemos que ser un poco comprensivos y tolerantes bajo cierto límite.  

 Estaría bien que dejaras tus intereses a un lado por un momento e intentes comprender tu entorno. Solo así dejarás de ser víctima y te convertirás en una persona empoderada capaz de controlar tus emociones, tu comportamiento y tu manera de ver las cosas. Tal vez así todo se pone interesante, porque en serio, el hecho de que no te quiera hablar, ver, contestar, créeme que NO TIENE NADA QUE VER CONTIGO. 

¿?

¿Qué pasaría si te dijera que nada va a estar bien? Que eso que te dicen “por algo pasan las cosas” no es cierto. Que se arruinó todo y que la trillada frase “de algo te libraste” es simplemente un comodín, algo en lo que creer pero que en realidad no existe. He llegado a madurar la idea de que nunca se pone mejor, que eventualmente tendrás sonrisas que se te escaparán y de nuevo sentirás que tienes vida. Pero, ¿qué tal si no es cierto?. Todos necesitamos algo en que creer que de cierta manera nos de esperanza y seguridad. Quizá por eso existen tantas religiones, porque cada quien decide en qué y en quién creer. De pronto y el “todo pasa por algo” en realidad es un “la cagaste, la vas a volver a cagar y de esta nadie te saca” pero queremos creer que de alguna manera si pasó por “algo” y hasta puede que vivamos en un autoengaño. Pero de alguna extraña manera, si eso nos hace felices no habrá nada que nos quite de la mente la idea de que TODO VA A ESTAR BIEN. Pero, ¿y si no? …

Lunes

 De pronto las palabras ya no alcanzan para describirlo. De pronto solo sentís que te estás quedando sin vida de a poco, como cuando te pintas las uñas y elegís colores muertos, porque tu alma está igual. Como cuando un fin de semana preferís quedarte en tu casa sin hacer absolutamente nada porque “qué hueva salir y más aún, tener que arreglarme”. Sentís como tu vida se está acabando pero aún tenes muchos años por delante. ¿Para qué? Eso no lo entiendo. Si lo que menos queres es seguir aquí. Es triste cuando ya ni vestido usas porque ni queres rasurarte las piernas o tener que peinarte. No te das cuenta pero día a día se te muere un poco el espíritu… Entonces llega alguien, la voz que tenes adentro y te pregunta en una de esas pláticas que tenes con ella a diario “si vieras a tu yo de pequeña, ¿qué le dirías?” Y te pones a llorar porque no le dirías nada, solo la abrazarías. Ni siquiera un “todo va a estar bien” te atreves a decirle porque sabes que no es cierto, ahora que ya sos una persona adulta. De pronto te das cuenta que ni siquiera has sido tú quien te ha matado, pero si te has dejado matar. Entonces queres huir y se te viene a la mente la trillada frase vacía “huir no soluciona los problemas” aquí entre nos, me importa poco si los soluciona o no, hay algo que valoro más que se llama “paz mental”, estar en armonía con el espíritu y que hace tiempo no lo siento. ¿Te ha pasado? Pues así es, de pronto sentís que queres dormir todo el tiempo y no es por cansancio, es porque al dormir no sentís nada, se te olvida todo algunas veces hasta que los sueños te lo recuerdan. Hay un motivo detrás de todo, detrás de mis “hasta los 25”, pocos lo tratan de entender pero no lo logran. Hay un motivo, siempre hay un motivo… Que te estás muriendo, se te acaba la vida pero aún tenes algunos años que llenar… Y tristemente, la mayoría de ellos estarán vacíos. Y hoy no los quiero llenar, solo no quiero tenerlos.