Quiero una mente que me haga dar el corazón

No soy experta en relaciones, nunca lo he sido, no pretendo serlo y estoy segura de que nunca lo seré.

No he tenido muchos novios, he salido con algunos, pero cada una de las personas que ha cruzado mi camino en el terreno sentimental me ha enseñado mucho.

Nunca he estado con el “más guapo”, ni con el “más atlético” ni el “más inteligente” (aunque eso lo dudo. Tú sabes quién eres), y no porque la oportunidad no se haya hecho presente, sino porque mis expectativas han sido mucho más que eso.

He conocido muchos chicos, algunos con ojos hermosos, pero con el ego muy elevado. Otros con el encanto que me engancha, pero con su lista de metas completamente en blanco. En alguna ocasión también conocí a uno muy guapo, pero sus temas de conversación se limitaban a nada más que carros y fiestas. Aburridos.

Nunca he tenido aires de grandeza ni de madurez, los que me conocen lo saben bien. Los que no me conocen pueden pensar lo que quieran, ni me agrega ni me quita lo que crean. Sin embargo, me gusta mantener una relación con alguien que sepa conversar. Al escribir relación no me refiero únicamente a una relación amorosa, sino relaciones interpersonales: colegas, vecinos, amigos…

Conocer a una persona es algo que pocos realmente buscan. Conocer no significa “saber quién es”, conocer significa DESCUBRIR, INTERPRETAR, DESNUDAR a una persona desde lo más profundo de su ser. Y en este texto, quiero expresar cuán importante es “conocer”.

El tiempo es una magnitud que jamás se podrá reponer. Así sea un segundo, es el segundo que se fue y si se va y no lo aprovechaste, ya no hay página previa. Puedes pasar más tiempo extrañando ese segundo perdido, y así se te irán mas segundos que como el que se fue, no regresarán. Tomarse el tiempo para escuchar a una persona hablar de sus miedos, sus metas, de lo que le hace feliz, sus pensamientos a las 3:22 de la madrugada, es uno de los actos más bonitos que se puede hacer por otra persona.

A mis 24 años, y por supuesto hablando por mí y de mí, puedo afirmar que no quiero conocer al más guapo, ese que todas quieren y desean, no quiero conocer al que te guiña el ojo desde la primera vez que te ve. No quiero conocer al que te hace de menos para sentirse “más hombre”.

Quiero conocer personas interesantes, las que te recomiendan películas y se toman el tiempo de verlas contigo e incluso las detienen para explicar algo que no entendiste, como yo. Quiero conocer a alguien que se preocupe por mí, que me haga sentir especial y se deje querer bonito. Quiero desnudar a alguien interesante, alguien a quien admirar y me provoque sed de conocimiento, que cada día me sorprenda de lo maravillosa que puede ser la vida por cruzar miradas, palabras y segundos con alguien improbable. Pues siempre es más bonito conocer personas interesantes que hagan de ti una mejor versión de ti. Una mente que te haga dar el corazón.

Y si, me refiero a ti. Quiero conocerte a ti, mi improbable.

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