Lunes

 De pronto las palabras ya no alcanzan para describirlo. De pronto solo sentís que te estás quedando sin vida de a poco, como cuando te pintas las uñas y elegís colores muertos, porque tu alma está igual. Como cuando un fin de semana preferís quedarte en tu casa sin hacer absolutamente nada porque “qué hueva salir y más aún, tener que arreglarme”. Sentís como tu vida se está acabando pero aún tenes muchos años por delante. ¿Para qué? Eso no lo entiendo. Si lo que menos queres es seguir aquí. Es triste cuando ya ni vestido usas porque ni queres rasurarte las piernas o tener que peinarte. No te das cuenta pero día a día se te muere un poco el espíritu… Entonces llega alguien, la voz que tenes adentro y te pregunta en una de esas pláticas que tenes con ella a diario “si vieras a tu yo de pequeña, ¿qué le dirías?” Y te pones a llorar porque no le dirías nada, solo la abrazarías. Ni siquiera un “todo va a estar bien” te atreves a decirle porque sabes que no es cierto, ahora que ya sos una persona adulta. De pronto te das cuenta que ni siquiera has sido tú quien te ha matado, pero si te has dejado matar. Entonces queres huir y se te viene a la mente la trillada frase vacía “huir no soluciona los problemas” aquí entre nos, me importa poco si los soluciona o no, hay algo que valoro más que se llama “paz mental”, estar en armonía con el espíritu y que hace tiempo no lo siento. ¿Te ha pasado? Pues así es, de pronto sentís que queres dormir todo el tiempo y no es por cansancio, es porque al dormir no sentís nada, se te olvida todo algunas veces hasta que los sueños te lo recuerdan. Hay un motivo detrás de todo, detrás de mis “hasta los 25”, pocos lo tratan de entender pero no lo logran. Hay un motivo, siempre hay un motivo… Que te estás muriendo, se te acaba la vida pero aún tenes algunos años que llenar… Y tristemente, la mayoría de ellos estarán vacíos. Y hoy no los quiero llenar, solo no quiero tenerlos. 

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Déjate ir

La vida no es nada, pero a la vez lo es todo. Es un ahora, una única oportunidad, no hay más y si la hay no la recordarás así como no recuerdas nada antes de esta. Un instante, unos años, unas décadas… Qué más da cuanto sea. No se trata de encontrar momentos pues esos hay muchos, se trata de encontrarle sentido a cada instante. No es vivir ni existir, es hacer que tu vida cuente, que tu existencia se note. Es irte y que te recuerden, que sientan tu presencia y aún más tu ausencia. La vida se va, en este mismo segundo se te fue un poco más. Déjate ir, lo que es ya es y lo que aún no es, podrá ser o tal vez no. Cuenta quienes suman y multiplican a tu camino y aléjate de quienes restan y dividen, todo sería más fácil si esta matemática nos enseñaran desde pequeños. A lo mejor podríamos convivir de mejor manera, pero nos ocupamos en querer poner un círculo dentro de otro círculo nada más porque así se ve más “lógico” y es ahí donde nos complicamos la existencia. DÉJATE IR, que tu espíritu fluya y tu aura encuentre homogeneidad. La vida no es nada, pero a la vez lo es todo… Puedes hacer de tu todo, nada o de tu nada, todo.

MDD

Es como un amigo que te abraza y no te deja ir, que te acoge poco a poco y te acomodas. Es como una fuerza que te hace querer quedarte, pero consume tu energía sin darte cuenta, pero te gusta y se vuelve adicción. Te envuelve de tal manera que no ves sus intenciones, y cuando te has cansado de estar únicamente con “eso” ya es tarde, porque es un monstruo que jamás te soltará y no te dejará ir por más que lo intentes, porque de alguna forma, muy extraña e irónica, se convirtió en tu lugar feliz…

Te extraño, ¿me recuerdas? 

Hoy me dio por extrañarte. Te recuerdo y no se si sentirme feliz, enojada, triste o cómo. Aun no lo logro controlar, y menos en estos días que hay flores por todos lados. Supongo que por ti es que me encantan las flores. Tengo mucho de ti que me gusta, supongo que por eso estoy conforme con quién soy. Lo que más me gusta son los lunares, teníamos exactamente los mismos en las dos manos ¿recuerdas? Y la sonrisa que a veces se me cae, no soy tan fuerte como tú. Hoy me dio por extrañarte, y lo hago cada vez que veo rosas o la estrella más brillante de la noche. Pero dime, quisiera saber… ¿cuándo me extrañas tú a mi?